He retomado mis estudios y voy a acabar una asignatura que me quedaba pendiente para finalizar mi carrera universitaria.
He vuelto a incorporarme al mundo laboral, y sigo como administrativa en la empresa donde trabajaba.
Tengo en la cabeza muchos nuevos proyectos, en los que se encuentran mejorar cada día un poquito más la fotografía del blog.
Los Reyes Magos me han regalado mi primera cámara Reflex, y estoy como loca fotografiando cada momento que ocurre en casa.
El otro día en twiter fue #eldiadelacroqueta, y ver durante todo el día, tantas recetas buenísimas de croquetas de diferentes rellenos, hizo que nada más llegar a casa, cogiera lo que tenía por la nevera y preparase unas ricas croquetas para cenar.
Eso si, sin huevo para que las pudiera disfrutar mi peque, y la verdad es que me ha gustado mucho el resultado, el rebozado con leche no resulta para nada diferente al sabor del rebozado con huevo.
Una vez el pollo está listo, picamos la cebolla muy finita, y la incorporamos a una sartén con un poco de aceite y la vamos rehogando, mientras picamos muy finito el pollo y los taquitos de jamón.
Yo los pasé por la picadora, ya que al ser para la niña me gusta que quede una masa muy fina.
Cuando la cebolla lleva unos minutos cocinandose, añadimos el pollo y el jamón muy picadito, y removemos bien para que se integren todos los sabores.
Cuando estén bien mezclados salpimentamos al gusto e incorporamos una pizca de nuez moscada.
Movemos bien, ahora añadimos la harina, y mezclamos, vamos añadiendo poco a poco la leche sin dejar de mover con energía haciendo círculos en la sartén.
Cuando veamos que la masa se separa bien del fondo de la sartén y de los laterales, sabremos que está lista.
Volcamos la masa en una fuente y dejamos reposar al menos 3 horas, pero mucho mejor si es de un día para otro.
Pasado el tiempo, preparamos el rebozado, para ello, con una cuchara separamos porciones, y con las manos vamos dando forma, pasamos primero por un plato con harina, luego por leche y por último por pan rallado.
Yo este proceso lo hago dos veces para que la croqueta esté muy reforzada y no se abra al freír.
Una vez estén todas listas las podemos congelar sin apilar, para que no se deformen, o directamente freír en abundante aceite de oliva muy caliente.
Las vamos dejando sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite y servimos.
Me encanta mojarlas en mahonesa.
A disfrutar.