Nacimos hace más de 70 años entre montes verdes y baserris, cuando un grupo de apasionados ganaderos se unió para poder cooperar y prosperar. Querían llegar lejos y para ello vieron que unirse y trabajar juntos era la mejor vía. En este periodo de racionalización industrial y con la fusión de Gurelesa y Copeleche, se creo la Cooperativa Kaiku. Kaiku pasa por un perioso de reflexión y se centra en poner al consumidor en el centro, a abrirse a nuevos mercados, a producir producto de valor añadido y a crear Marcas y no solo productos. Con la innovación, el origen y la internacionalización como pilares de nuestra estrategia, en Kaiku, no hemos dejado de innovar en productos y en formatos a lo largo de los años. Nuestra historia no ha hecho más que empezar. Nos quedan muchos retos por delante, y los alcanzaremos. Nada en Kaiku tiene sentido sin nuestros ganaderos, ganaderas y sus familias. Ellos forman parte activa de la empresa y son nuestro pilar. Más de 320 ganaderías familiares forman parte de Kaiku. He relevado a mi aita en la gestión de la ganadería. He incorporado un sistema de climatización que permite a las vacas salir al pasto o estar frescas dentro, maximizando su bienestar y asegurando un producto de calidad y gran sabor. Nuestra granja familiar la llevamos entre 3 hermanas. Nuestras vacas pastan en libertad y se alimentan de forma natural. Respetamos la biodiversidad y producimos leche de gran sabor, calidad y respetuosa con el medio ambiente. Soy la tercera generación en la ganadería. Con mejoras tecnológicas, hemos profesionalizado nuestro trabajo y maximizado el bienestar de las vacas. Desde 1970, nuestro negocio familiar mantiene viva la historia del valle y preserva la economía. Propósito: Alimentar el futuro, aportando valor y comprometéndonos con el entorno. Visión: Los mejores momentos lácteos son momentos "Kaiku”. Nuestro objetivo es estar al lado del consumidor y ofrecer los mejores productos, ricos y de máxima calidad. Valores: Nos enfocamos en el consumidor con humildad, esfuerzo, proactividad y pasión. Aunque somos pequeños, debemos ser rápidos y no perder la pasión, ya que sin ella, ¡no hay hoja de ruta que valga!