El ajo sin duda es uno de los condimentos más valorados en las cocina y gastronomía del todo el mundo, debido no sólo a que aporta sabor a casi todos los platillos que conocemos sino también a que se trata de un superalimento cuyos beneficios nutricionales son ampliamente reconocidos por la comunidad científica.
Y es que a este alimento se le han reconocido propiedades antiinflamatorias, antihipertensivas y antimicrobianas, además de otras que ayudan a reducir el colesterol, retrasar el deterioro cognitivo, regular el azúcar en la sangre y a prevenir enfermedades del corazón.
Es por esta razón que, ingerido de la manera correcta, podemos aprovechar todos sus beneficios y mejorar nuestra salud general.
Cabe mencionar que en esta temporada de enfermedades respiratorias, el ajo podría ser tu mejor aliado, ya que su consumo puede ayudarte a mantener alejadas infecciones como el Covid, la influenza, la gripa estacional y otros padecimientos similares.
La razón por la que el ajo aporta todos estos beneficios a la salud es debido que contiene una gran cantidad y variedad de vitaminas y minerales, pero especialmente a la presencia de un compuesto llamado alicina.
Entre más machacado esté el ajo, mayores compuestos se liberarán, debido a que la alicina se encuentra en unas especies de bolsitas que están en el diente, las cuales se rompen al triturarla, de acuerdo con información del canal Simple Blending.
Si bien no existe una contraindicación médica general que implica consumir ajo diariamente, lo cierto es que hacerlo sí puede llegar a generar mal aliento bucal e incluso dejar un cierto olor en el sudor corporal.
Algunas personas sí podrían tener contraindicaciones si tienen problemas de coagulación, si están tomando anticoagulantes y también personas con problemas estomacales como gastritis, en este caso es mejor consultar al médico sobre si es posible ingerirlo crudo.