El estudio llevado a cabo en 2010 por los investigadores de Warwick y Sheffield se centró en analizar cómo se forma la cáscara del huevo, una estructura compleja y resistente compuesta principalmente de cristales de carbonato de calcio.
Aunque ya se sabía que la ovocleidina-17 desempeñaba un papel importante en el proceso, hasta entonces no se comprendía completamente cómo actuaba.
Utilizando tecnología informática avanzada y simulaciones moleculares con una herramienta conocida como metadinámica, los científicos lograron observar el comportamiento de la OC-17 a nivel nanométrico.
Según lo detallado en la página oficial de la Universidad de Warwick, los especialistas notaron en sus experimentos que dicha proteína se une a nanopartículas de carbonato de calcio mediante dos residuos de arginina que funcionan como una especie de “pinza química”.
Esta interacción estimula la formación de cristalitos de calcita, que luego crecen hasta formar la dura cáscara del huevo.
El Dr. David Quigley, del Departamento de Física y del Centro de Computación Científica de la Universidad de Warwick, detalló que este método permite observar las transiciones entre estados desordenados y ordenados de la materia, como la formación de cristales.
“En las simulaciones que realizamos, la proteína nunca se desorbió de la nanopartícula más pequeña, sino que siempre se desprendió o desorbió de la más grande.
Sin embargo, en todos los casos, la desorción se produjo durante o después de la nucleación de la calcita”, afirmó.
El hallazgo implica que la proteína actúa como un catalizador reciclable, ya que se une temporalmente a las partículas de carbonato de calcio, desencadena la cristalización, y luego se libera para repetir el proceso, un mecanismo natural altamente eficiente y fascinante desde el punto de vista evolutivo.
El descubrimiento podría transformar industrias modernas gracias a nuevos procesos de cristalización.