La cebolla caramelizada sin azúcar es una opción muy sabrosa y más saludable que se puede añadir a una amplia cantidad y variedad de platos, que sirve tanto para acompañar carnes y pescados como para poder incluso dar el toque definitivo a una hamburguesa, a una ensalada o a una pizza.
La cebolla caramelizada tiene tan buen sabor que se puede utilizar para prácticamente cualquier tipo de elaboración, ya sea como condimento, como guarnición, como ingrediente o simplemente colocado encima, lo que permite disfrutar de un nuevo sabor y apariencia de un mismo plato.
Sus posibilidades en la cocina, por lo tanto, son infinitas, siendo cada vez más habitual que sean parte de sándwiches, preparaciones de carne y pescado y de recetas vegetarianas, pero también en ensaladas, pastas, etcétera.
De hecho, son tan sabrosas y útiles que aquellos que buscan disfrutar de más vegetales pueden incluirla en su alimentación, sobre todo en una dieta baja en sodio.
También se pueden añadir a salsas, bruschetta, focaccia y tostadas, e incluso en tartas saladas, guisos, tortillas...
Más allá de su gran versatilidad, hay que tener en cuenta que la cebolla tiene casi todos los nutrientes que necesita el cuerpo.
Incluye vitamina C, calcio, antioxidantes y fibra, además de ser baja en grasas y tener un bajo número de calorías.
Compuesta en un 80% de agua, es de gran ayuda para prevenir diferentes enfermedades, como las siguientes: Osteoporosis.
Enfermedades cardiovasculares: su contenido en sulfuros y flavonoides como la quercetina, que también ayuda a reducir el colesterol, puede ayudar a la prevención de ataques cardíacos y otras enfermedades de tipo cardiovascular como la hipertensión y la arteriosclerosis.
Diabetes: el disulfuro de propil alilo y el disulfuro de dialilo de las cebollas ayudan a reducir los niveles de azúcar en la sangre y a aumentar la producción de insulina y son más eficaces cuando se combinan con el ajo.