El primer barco con pulpo tras el final de la veda llegó al puerto de Canido poco antes de las dos de la tarde.
No era mucho lo que traía a bordo -está muy limitada la captura- pero sí de calidad, según destacaba Iago Soto, patrón mayor de la Cofradía de Pesca de Vigo.
De buen tamaño, más del tipo mediano y grande que el pequeño, que en general tiene peor salida.
La pesca es artesanal, con muchas limitaciones, cada día solo puedes pescar un máximo, son capturas pequeñas, así que lo de caro es relativo, es caro comparado con la pesca industrial, pero se trata de un producto muy valorado.
Hay más demanda que oferta, y eso encarece, sobre todo del pulpo de esta zona, el que se pesca de Canido hacia Cíes, que tiene bastante fama porque se alimenta bien y por eso su mejor sabor.
En lonja de O Berbés puede cotizar entre 8 o 9 euros el pulpo pequeño y el grande a 13 o 14 euros.
Aquí -en Canido- lo vendemos directamente entre 12 y 15,5 euros.
Pero es todo comida, no hay espinas y apenas tripas, así que aunque puede ser caro, al menos se aprovecha bastante.
La Consellería de Mar fijó una cuota máxima de 55 kilos por embarcación y por día, a los que se añaden otros 55 kilos por cada tripulante enrolado y a bordo.
La misma restricción cuenta con un máximo de 350 kilos por barco y jornada de trabajo.