El huevo es un alimento considerado como derivado de las aves de corral, está protegido por una cáscara de colágeno natural y su nombre procede del vocablo latino "ovum", refiere a un elemento ovalado producido por las hembras de diversas especies que cobija al germen de un embrión y almacena las sustancias que nutren a éste en el marco de la incubación.
De acuerdo al Instituto de Estudios del Huevo, este, está formado por tres constituyentes básicos: la cáscara, la yema y la clara, la cáscara representa en promedio alrededor del 10% del huevo, la clara cerca del 57% y la yema alrededor de un 33%.
El huevo tiene un interés más allá de su uso alimentario en muchos otros campos, como ingrediente de cocina, jardinería, uso medicinal, cosmético, para elaborar alimentos de origen animal, así como uso esotérico y además es utilizado como bioplástico que forma películas protectoras para la conservación de alimentos.
En la cocina o industrias alimentarias se utiliza para, salsas, postres, bollería o platos preparados, mayonesas, pastas, barquillos o panes especiales, entre otros.
De la yema se han obtenido bioplásticos que forman películas protectoras para usos alimentarios conservación de carnes, quesos, pescados y no alimentarios.
La inmunoglobulina del huevo tiene amplia aplicación en inmunología en el tratamiento de infecciones intestinales, colitis, enfermedad celíaca, fibrosis quística y caries.
El Instituto del Huevo y la Comisión Internacional del huevo, señalan que este producto en su totalidad posee la mayoría de las propiedades tecnofuncionales de la yema y cierta capacidad espumante, Entre las propiedades más destacadas del huevo se encuentran las siguientes:
Espumante: Las propiedades de la clara forman espuma consiguiendo productos más aireados y ligeros, por ejemplo merengues, mousses, soufflés y productos horneados.
Según las recientes investigaciones de la revista Grasas y Ácidos Grasos en Nutrición Humana, las personas que padecen enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipercolesterolemia, colesterol alto, deberían limitar el consumo de colesterol a un máximo de tres yemas a la semana.