Cocinar el pescado a la plancha es una de las mejores opciones desde el punto de vista nutricional, gastronómico y de la gestión del tiempo, pues es una de las formas más rápidas para cocinar el pescado. En lo que tiene que ver con la nutrición y la salud, este método de cocción permite conservar un alto porcentaje de los nutrientes esenciales del pescado, como los ácidos grasos omega-3, las proteínas de alto valor biológico y los minerales como el yodo, el fósforo y el selenio. A diferencia de otros métodos como la fritura, la plancha requiere poca cantidad de aceite, lo que ayuda a reducir el aporte calórico y a evitar la formación de compuestos poco saludables derivados de las grasas sobrecalentadas. La plancha es una de las técnicas que permiten disfrutar de las características propias de cada tipo de pescado, como el sabor sutil de la merluza o la intensidad del salmón y el atún. Otro punto a favor de cocinar el pescado a la plancha es la versatilidad que ofrece en la cocina. Se pueden preparar una gran variedad de pescados sin apenas complicaciones y con tiempos de cocción rápidos, lo que lo convierte en una opción práctica para el día a día. A diferencia de otras técnicas, la plancha permite obtener una ligera costra dorada en la superficie que añade una nueva capa de sabor y aporta un ligero contraste de texturas sin que el interior pierda su jugosidad. Esto es especialmente apreciado en pescados con piel, como la lubina o la dorada, donde se consigue un toque crujiente muy apreciado por los amantes del buen comer. Además, un pescado correctamente cocinado a la plancha mantiene su textura jugosa y su sabor natural sin necesidad de añadir grandes cantidades de condimentos o salsas, algo que puede resultar maravilloso cuando el pescado es de buena calidad. Si queremos platos ligeros y llenos de matices, basta con añadir un ligero toque de ajo, hierbas aromáticas y un poco de zumo de limón para realzar el sabor del pescado sin enmascararlo.