La salsa de calçots Ferrer no solo es un imprescindible de una calçotada, sino que también es una salsa perfecta para acompañar todo tipo de verduras, como aderezo para ensaladas o para aportar un toque delicioso al pescado. La salsa para calçots Ferrer se ha convertido ya en todo un clásico de la gastronomía catalana y de toda calçotada. La salsa de calçots se elabora con ingredientes simples, mientras que la salsa romesco lleva un ingrediente extra como el pimiento choricero, que le da un sabor más intenso y picante. Nuestra salsa calçots Ferrer ha pasado a considerarse, gracias al consumidor, como la auténtica salsa de calçots. Está hecha a base de ingredientes mediterráneos y naturales, como el tomate, el aceite de oliva, las almendras y el ajo, sin conservantes ni colorantes. La salsa romesco Ferrer, no obstante, elaborada de manera artesanal, con ingredientes de calidad y sin conservantes ni colorantes, sigue siendo una opción deliciosa para servir con carnes, verduras y pescados. En definitiva, cualquiera de las dos salsas son una opción versátil y deliciosa que puede dar un toque especial a cualquier plato. La salsa de calçots tiene un sabor más suave, con un toque picante, cabe destacar que la salsa de calçots también puede contener ñoras. La salsa romesco tiene un sabor más intenso y picante, con un toque dulce. Además de las diferencias ya mencionadas, hay otras diferencias menores entre las dos salsas. La salsa de calçots suele contener más aceite de oliva que la salsa romesco. La salsa de calçots se suele servir a temperatura ambiente, mientras que la salsa romesco se puede servir también caliente. Por esta razón, se podría decir que la salsa de calçots tiene un sabor más suave.