FavoritoCompartirEl aroma, sabor y color distintivos del vino tinto provienen de un proceso de producción basado en el manejo cuidadoso de uvas de piel oscura. A diferencia del vino blanco, la fermentación del vino tinto incluye activamente las pieles de las uvas; esta interacción es central para su color intenso y su compleja estructura de taninos. La piel de la uva contiene casi todo el pigmento, gran parte de los compuestos aromáticos y los taninos que moldean la vino tinto en boca y su potencial de envejecimiento. Al fermentar con las pieles, los enólogos permiten que estos compuestos se infundan en el jugo, creando la intensidad del color, la estructura y los finales largos que definen los estilos de vino tinto. Color: Los morados profundos a los rojos granate provienen todos de la piel; el jugo en sí suele ser claro. Taninos: Estos polifenoles añaden estructura, producen una sensación de sequedad y ayudan a conservar el vino para su envejecimiento. El arte de los estilos de vino tintoLa técnica y la variedad de uva moldean la copa final: la fermentación corta con maceración suave crea tintos más ligeros con taninos suaves; la maceración larga y robusta produce vinos atrevidos y aptos para envejecer con sabores potentes. Las elecciones en el envejecimiento en roble añaden capas de notas de vainilla, tabaco o tostado.