La tempranillo es la uva tinta más cultivada en España.
Es la variedad más plantada, superando incluso a la garnacha, con un total de 220.000 hectáreas.
Se cultiva en casi todas las regiones del país, está permitida en 38 denominaciones de origen y es la variedad preferente en 14 de ellas.
La uva tempranillo Los racimos de la uva tempranillo son grandes y densos, con hombros bien definidos.
Las bayas son redondas, de tamaño medio a grande, con una piel gruesa de color negro azulado.
Su pulpa es jugosa e incolora.
La vid brota en una época media y madura temprano, lo que justifica su nombre.
Las plantas de tempranillo son vigorosas y tienen un porte erguido.
Es una variedad conocida por ser fértil y productiva.
En el viñedo, la tempranillo no tolera bien las temperaturas extremadamente altas ni la falta de agua.
Necesita temperaturas frescas para mantener su baja acidez y calor para desarrollar su color y graduación, lo que la hace ideal para climas continentales, donde los días son cálidos y las noches frías.
Aunque es susceptible a las enfermedades fúngicas, la tempranillo evita las heladas primaverales debido a su brotación tardía.
Se adapta bien tanto a la poda corta (en vaso) como a la poda en espaldera.
Es una variedad conocida por ser fértil y productiva.
En el viñedo, la tempranillo no tolera bien las temperaturas extremadamente altas ni la falta de agua.
Necesita temperaturas frescas para mantener su baja acidez y calor para desarrollar su color y graduación, lo que la hace ideal para climas continentales, donde los días son cálidos y las noches frías.
Aunque es susceptible a las enfermedades fúngicas, la tempranillo evita las heladas primaverales debido a su brotación tardía.
Se adapta bien tanto a la poda corta (en vaso) como a la poda en espaldera.
El tempranillo es una uva con un buen color que produce vinos de acidez media a baja, con taninos suaves y una buena presencia de fruta.
Su mosto presenta un intenso color rojizo, y de él se obtienen, en general, vinos suaves, elegantes y muy fáciles de beber.
La variedad de vinos que se pueden elaborar con tempranillo es enorme, desde los afrutados y espontáneos cosecheros riojanos hasta los prestigiosos vinos de reserva.
Los vinos más jóvenes exhiben tonos violáceos, mientras que aquellos con un contacto prolongado con la madera adquieren tonos teja.
Los aromas de los vinos jóvenes evocan a frutos rojos del bosque, mientras que, tras la crianza, desarrollan notas especiadas y torrefactas, junto con matices de regaliz, cuero y hoja de tabaco.
La textura de un buen vino de tempranillo es siempre suntuosa.
El tempranillo destaca por su capacidad de adaptarse a una amplia variedad de climas, especialmente a los más frescos.
Es conocida por envejecer con gracia y elegancia.
Se adapta excelentemente al envejecimiento en barrica de madera.
Permite la elaboración de una gran diversidad de vinos tintos (y también rosados), desde vinos jóvenes hasta tintos crianza, reservas y grandes reservas.
El tempranillo se complementa excepcionalmente bien con la caza, especialmente en sus versiones clásicas con prolongado envejecimiento en barrica.
También es excelente para acompañar guisos de cordero y, en su versión más joven y afrutada, es ideal para disfrutar con embutidos.
Gracias a la amplia variedad de estilos que puede producir, hay un tempranillo perfecto para maridar con una gran cantidad de quesos, especialmente los quesos curados.
A lo largo de la historia, el tempranillo y el roble americano han establecido una relación tan sólida en Rioja que, hoy en día, muchos consumidores consideran el aroma de esta combinación como el perfume natural del vino.
El carácter jugoso de la uva se complementa perfectamente con la tanicidad y los aromas a vainilla del roble.