Está tan rica que también queda genial con las ensaladas de legumbre, los pescados a la plancha, con algunas carnes y muy especialmente con patatas fritas, así que no dudes en probarla con otras recetas, te encantará.
Lo primero es escaldar el tomate, tradicionalmente se hace un corte en la piel en forma de cruz y se mete en agua hirviendo durante unos minutos, así se puede pelar con más facilidad, pero hoy vamos a hacerlo en el microondas, mucho más fácil y más rápido.
Cortarlo por la mitad y ponerlo boca abajo en un plato, introducirlo en el micro, taparlo y cocer a máxima potencia 1 minuto o minuto y medio, eso dependerá de la potencia del horno y del tamaño del tomate, también de su punto de maduración, cuanto más maduro menos tardará, pero no es problema, si necesita algo más de tiempo ir probando a golpes de 30 segundos hasta que la piel se levante fácilmente con la punta de un cuchillo, sacarlo y dejar que se temple para no quemaros los dedos, ya veréis con que facilidad sale enterita, la pulpa también estará blandita, tanto que se puede chafar sin esfuerzo con un cuchillo o tenedor.
Ahora en una cazuela a fuego medio ponemos el aceite y cuando esté caliente echamos el tomate y una pizca de sal, mientras se cocina picamos ajo y perejil y sin esperar se lo añadimos junto con el comino y el vinagre, dejando que todo se sofría un par de minutos.
Quitamos las semillas a la cayena para que no pique en exceso y la metemos en la salsa, regamos con el caldo de cocido, tapamos y dejamos cocer a fuego medio-bajo entre 6 y 8 minutos, probamos de sal por si es necesario rectificar, aunque no suele hacer falta porque el caldo de cocido es suficientemente sabroso de por si, chafamos con un tenedor los trocitos de tomate que puedan quedar más enteros.
Esta salsa no se tritura, aunque si os gusta más es una opción, tiene que quedar caldosa pero sin que sea una sopa, por eso en este punto después de aplastar el tomate se verá si ha quedado demasiado espesa y necesita un poco más de caldo, o por el contrario hay que dejarla reducir un poco más.
Y eso es todo, como veis es muy fácil y rápida de preparar y se puede servir igual fría que caliente, eso es a gusto del consumidor, deciros también que gana en sabor si se hace de un día para otro, así que se puede preparar con antelación pero ojo, que eso no significa que recién hecha no esté buena.